El problema no es la Reforma Energética ni quién la impulsa, el problema es lo poco informados que estamos los mexicanos al respecto. No podemos oponernos al cambio, es inevitable, las instituciones tienen que modificarse para que atiendan a nuevas necesidades.
Una realidad es que Pemex es una basura como empresa aunque puede ser una gran maquinaria de hacer dinero pero para eso hace falta reformarla.
Pero la otra realidad es que el ámbito político está lleno de intereses y corruptelas, que éste maneja a las instituciones y que la ciudadanía poco puede o quiere hacer para modificar el curso de estas. Un ejemplo es el caso actual.
Si es un asunto de tal trascendencia para México y su historia, ¿por qué no nos hallamos más informados? ¿Por qué llegó la iniciativa al punto de una aprobación fast track?
Ahora que ocurra, sea lo que sea, recordemos este momento como un agrio episodio en el que pudimos hacer más, pero no lo hicimos porque estábamos ocupados en el duelo por un año de la muerte de Jenni Rivera.