El otro día navegaba por Internet y me topé con la biografía de Gaspar Melchor de Jovellanos, un ilustrado español del siglo XVIII, quien en su haber tiene una máxima: “Todos los pueblos tienen el gobierno que merecen”. Ya la había escuchado pero no sabía de quien era, y pensando en esa frase, sin mucho esfuerzo llegué a una extraña y terrible conclusión:
Si vivimos en una democracia, es decir en un pueblo gobernado por el pueblo mismo, y si el pueblo es sumamente corrupto… ¿Pues que queríamos? ¿Una clase política, sensata y mesurada? Por eso en las pasadas elecciones no prevaleció la paloma de la paz, sino la cha-cha-laca.
Por eso López Obrador en lugar de hacer una campaña inteligente, con propuestas, ya se sentía presidente desde antes de las elecciones y veía indebidamente la presidencia en sus manos sólo porque se creía Sergio el bailador, y cuando la empezó a ver difícil, en vez de poner propuestas en la mesa, puso acusaciones infundadas y se hizo víctima de un complot, hizo su desmadrito y ahora ya es presidente legítimo de México (según él)
Es por eso los legisladores payasos del PRD impidieron el sexto informe, exhibiendo su calaña y su leve compromiso social, en aras de la supuesta injusticia que les hacían, en lugar de ponerse a trabajar para negociar las comisiones de las cámaras.
Por eso el Presidente Fox le saca tanto al parche en Oaxaca y el problema ya ha durado tanto, porque no quiere arriesgarse a obtener un resultado adverso por el uso de la fuerza en ese estado. No importando que los supuestos maestros, en sus actos cavernícolas ya hayan destrozado el centro de la capital de Oaxaca y se hayan pasado por el arco del triunfo el derecho a la educación de miles de niños. A todo mundo le vale gorro lo que pueda ser de este año escolar, en lugar de preocuparse por su trabajo y por la labor tan importante que desempeñan por nuestro país y dar la cara para demostrar que no son todos los maestros quienes grafitean paredes y atacan negocios.
Por eso es que Ulises Ruiz no deja el orgullo y le viene importando poco que la APPO convierta el centro de Oaxaca en un escenario de “Mad Max” y se aferra a la sillita oaxaqueña porque otros gobernadores o funcionarios públicos han tenido peores gestiones y cometido peores actos y no los han botado del puesto. ¿Por qué a él si? A ver ¿Por qué? Por eso se hace el digno y no se va.
Por eso estamos así, porque nuestros gobernantes son parte del pueblo y de un pueblo como el nuestro no podemos esperar mucho, de un pueblo que apenas lee por asomo, que sabe que el chicle va debajo de va mesa y no en el cesto de basura, que no respeta las leyes. ¿Quién inició la cadena de la corrupción? ¿El pueblo o el gobierno?... “Todos los pueblos tienen el gobierno que merecen” ya tenemos la respuesta.
¿Queremos el cambio? Empecemos por nosotros mismos.
Recuento de aconteceres, saberes, entenderes, sentires, personajes, presunciones, conjeturas, proyecciones, análisis y quejas de esto, aquello y lo otro pero más de política, periodismo, medios de comunicación, Historia, activismo, Derechos Humanos, Ciudadanía y todo lo demás.
domingo, 26 de noviembre de 2006
Sobre la causa de todos nuestros males o ¿Por qué estamos como estamos?
El otro día navegaba por Internet y me topé con la biografía de Gaspar Melchor de Jovellanos, un ilustrado español del siglo XVIII, quien en su haber tiene una máxima: “Todos los pueblos tienen el gobierno que merecen”. Ya la había escuchado pero no sabía de quien era, y pensando en esa frase, sin mucho esfuerzo llegué a una extraña y terrible conclusión:
Si vivimos en una democracia, es decir en un pueblo gobernado por el pueblo mismo, y si el pueblo es sumamente corrupto… ¿Pues que queríamos? ¿Una clase política, sensata y mesurada? Por eso en las pasadas elecciones no prevaleció la paloma de la paz, sino la cha-cha-laca.
Por eso López Obrador en lugar de hacer una campaña inteligente, con propuestas, ya se sentía presidente desde antes de las elecciones y veía indebidamente la presidencia en sus manos sólo porque se creía Sergio el bailador, y cuando la empezó a ver difícil, en vez de poner propuestas en la mesa, puso acusaciones infundadas y se hizo víctima de un complot, hizo su desmadrito y ahora ya es presidente legítimo de México (según él)
Es por eso los legisladores payasos del PRD impidieron el sexto informe, exhibiendo su calaña y su leve compromiso social, en aras de la supuesta injusticia que les hacían, en lugar de ponerse a trabajar para negociar las comisiones de las cámaras.
Por eso el Presidente Fox le saca tanto al parche en Oaxaca y el problema ya ha durado tanto, porque no quiere arriesgarse a obtener un resultado adverso por el uso de la fuerza en ese estado. No importando que los supuestos maestros, en sus actos cavernícolas ya hayan destrozado el centro de la capital de Oaxaca y se hayan pasado por el arco del triunfo el derecho a la educación de miles de niños. A todo mundo le vale gorro lo que pueda ser de este año escolar, en lugar de preocuparse por su trabajo y por la labor tan importante que desempeñan por nuestro país y dar la cara para demostrar que no son todos los maestros quienes grafitean paredes y atacan negocios.
Por eso es que Ulises Ruiz no deja el orgullo y le viene importando poco que la APPO convierta el centro de Oaxaca en un escenario de “Mad Max” y se aferra a la sillita oaxaqueña porque otros gobernadores o funcionarios públicos han tenido peores gestiones y cometido peores actos y no los han botado del puesto. ¿Por qué a él si? A ver ¿Por qué? Por eso se hace el digno y no se va.
Por eso estamos así, porque nuestros gobernantes son parte del pueblo y de un pueblo como el nuestro no podemos esperar mucho, de un pueblo que apenas lee por asomo, que sabe que el chicle va debajo de va mesa y no en el cesto de basura, que no respeta las leyes. ¿Quién inició la cadena de la corrupción? ¿El pueblo o el gobierno?... “Todos los pueblos tienen el gobierno que merecen” ya tenemos la respuesta.
¿Queremos el cambio? Empecemos por nosotros mismos.