viernes, 16 de diciembre de 2011

El efecto del efecto del efecto del efecto secundario.

Hace días presenciamos cómo las redes sociales se desbocaron en chistes, dislates, burlas, reclamos y demás asuntos poco positivos en contra del pre candidato priista Enrique Peña Nieto. Ya conocemos la historia. En los medios de comunicación tradicionales trascendió la información y la pifia de Peña en la FIL pasó de ser un mediocre trend topic para convertirse en un tema nacional, casi, casi de agenda.

La tele se encargó de mostrar al 'oso' del pre candidato,  este en las redes sociales se volvió una locura por la cantidad de opiniones que generó al respecto y estas a su vez lo devolvieron a los medios transformado ya en 'el ridículo nacional' ¿del año? quizás, cerrando un círculo de flujo de información cuya conformación y velocidad aún nos resulta novedosa por los factores que lo describen.

La respuesta de cada medio informativo generó expectación en las redes sociales. Si, ¡adivinaste! el efecto, del efecto secundario. lo que dijo Reforma,  Milenio, Tv Azteca, lo que dijo  ¡Televisa! El tratamiento editorial que recibió la reacción de las redes sociales a la pifia "editorial" de Peña Nieto al parecer no gustó particularmente a los tuiteros, quienes volvieron con celeridad a Carlos Loret de Mola, Joaquín López- Dóriga y al programa Tercer Grado en trend topics básicamente  compuestos de reclamos y desacuerdos respecto del posicionamiento periodístico que le dieron.  En fin, conociendo los posturas que fueron tomadas como tibias, amables y compradas ¿En verdad fue así? -¡Ojo! Pregunto, no afirmo- Pero todos tenemos derecho a disentir. ¿O no?

¿De plano ya la polarización está  entrando en su periodo de algidez o esto es sólo una muestra de lo que el 2012 nos depara? Las reacciones a las opiniones a favor y hasta las tibias recibieron trato rudo,  -el efecto, del efecto, del efecto secundario-. Defiendo también el derecho  a expresarse de quienes aplicaron ese trato, pero pregunto ¿Así va a estar la polarización? Ahora será más evidente debido a las redes sociales. No me imagino a un grupo armado de tuiteros tomando Televisa San Ángel como el Ejército Insurgente tomando la Alhóndiga de Granaditas ¿O si debería imaginármelo? Si las cosas se ponen así y todo termina en una paranoica revolución de gente que cree detrás de todo hay una conspiración, todo será culpa de el tarado de Enrique Peña Nieto por no leer  ni a Krauze ni a Fuentes, y ese desgarriate nacional habrá sido sólo el efecto, del efecto, del efecto del efecto secundario.