domingo, 11 de diciembre de 2011

El origen del apoyo a Humberto Moreira.

¿Cómo es posible que después del increíble fraude que cometió Humberto Moreira en contra de los coahuilenses, estos aún dispendien sus energías en apoyar al ahora Presidente del PRI? ¿Cómo podríamos explicar que después de endeudarlos por  decenas de miles de millones de pesos que tendrá que pagar la sociedad durante al menos los siguientes 30 años, ésta aún considere que la gestión de Moreira fue ejemplar? ¿Por qué cuando ya prácticamente estamos en periodo de elecciones el PRI de Moreira y Peña Nieto parece inamovible de la cúspide de las preferencias electorales que anuncian las encuestas?

Oscar Lewis habla en el que quizá sea su libro más conocido, “Los Hijos de Sánchez” acerca de un fenómeno socioeconómico, la “Cultura de la Pobreza”. Según Lewis, ésta determinaba  gran parte de las conductas y acciones cotidianas de los mexicanos que vivían en la marginalidad allá por principios de los años 60’s. La idea es sencilla, una persona que gana 100 pesos diarios planea de un modo más inmediato sus gastos que alguien que recibe 10 veces más por quincena. La persona que gana 100 pesos no puede ahorrar, por lo tanto carece de una perspectiva económica a futuro que le permita salir de su endeble situación en un plazo, digamos,  mediano.

Los coahuilenses de más bajos recursos –y que conste que no estoy cuestionando la labor social del gobierno- recibieron incontables beneficios a partir de la deuda de más de 30mil millones de pesos que contrajo el Estado de Coahuila. Asimismo, esta deuda descomunal  que por si fuera poco se adquirió en parte de manera ilegal con documentos falsos también se encuentra sumida en una densa neblina legal de “no transparencia”. Como es común en las deudas públicas de las entidades federativas mexicanas tampoco ha sido transparentada en cuanto al destino de tales recursos. Mientras tanto a los ciudadanos de Coahuila se les verá obligados a pagar el 8% de su ingreso presupuestal durante un par de décadas más. Lo cual a su vez disminuye el potencial de generar obra pública para esta entidad.

Sin embargo, el apoyo a Moreira, quien fuera Gobernador de Coahuila hasta hace poco menos de un año, no se ha visto mermado. ¿Por qué? Quizás  tal vez porque quienes recibieron los beneficios inmediatos de esos recursos prestados,  pertenecen mayoritariamente al estrato socioeconómico que no paga impuestos pero que recibe los beneficios de estos. Aunque el razonamiento parezca políticamente incorrecto, resulta cuando menos verosímil viendo lo anteriormente expuesto que el concepto de “Deuda Pública” no tiene eco en la conciencia de muchos coahuilenses aun y cuando el costo de la deuda sea muy superior a los benefactores obtenidos y que son  efímeros y carecen de trascendencia para el desarrollo económico integral y sustentable de las familias que los recibieron.

Moreira alimentó la cultura de la pobreza con un mecanismo demagógico, electorero y clientelar que no abona a largo plazo nada más que una fuente inagotable de votos para el PRI.