jueves, 1 de diciembre de 2011

El orgullo del nepotismo en Coahuila


Ayer en Coahuila hubo cambio de poderes. Humberto Moreira, el actual presidente priista, cedió el cargo a su hermano Rubén Moreira, pasando momentaneamente por las manos del interino Gobernador, Jorge Torres, achichincle, palero, patiño de los Moreira. 

Desde tiempos de López Portillo, y eso que aún ni había nacido, que no veía a ningún político tan orgulloso de su nepotismo como a Humberto, es más, estoy seguro que tardará mucho para que en México volvamos a ver a un político, tan vehementemente empeñado en demostrar lo indemostrable, inclusive a pesar de la razón, la lógica y las pruebas mismas, que él no tuvo nada que ver con la monumental deuda -más de 34mil millones de pesos-  que los coahuilenses tendrán que pagar los próximos 30 años.

Pero aún hay más. Esta deuda estratosférica ha sido tapada  hasta el 2018 por el Congreso local de Coahuila, el cual está en manos de.. si, adivinaron, ¡los hermanos Moreira! Lo cual significa que para cuando podamos asomar las narices en el batidero de las cuentas públicas de esa entidad, los delitos cometidos por quienes pudieran resultar responsables de los irresponsables manejos de las cuentas públicas ya habrán preescrito, es decir, caducado y por lo tanto no podrán ser presentados ante la justicia.

Lo anterior  me lleva a preguntar, porque honestamente no tengo la respuesta:

¿Qué es más indignante? 
a)El nepotismo de los Moreira
b)La deuda chingonométrica que les enjaretaron a los coahuilenses
c)Que el Congreso de Coahuila tapó las cuentas hasta 2018
d)Que la buena gente de Coahuila sin decir pío permitió todos estos atropellos.

¿Ustedes  qué creen?