Desde este punto de la historia, ya con Peña Nieto como ganador, si se da un recuento de votos y resulta que López Obrador es el verdadero elegido, el IFE rectifica, y le da el gane a este último, la democracia de México habrá sorteado el más grande reto que cualquier institución puede afrontar: corregirse a sí misma en el acto sin provocar un estallido social en el intento.Sin embargo, veo imposible que eso suceda, no creo que AMLO haya ganado, si ganó, ¡que bueno!, también habría alternancia y eso, como ya dije antes, es agua y sol para nuestra todavía verde democracia.
El camino institucional en México es el menos transitado. Acostumbrados a que todo se haga por orden o mandato de alguien, de forma pragmática y hasta chambona, seguir las reglas y apegarnos a un marco legal, les resulta más que incómodo a muchos y hasta imposible e inverosímil a otros.
Que bueno que se podrán recontar poco más del 50 por ciento del total de paquetes electorales. Que exista este recuento, es lo que se logró en gran medida debido a los reclamos de todos en el 2006.