lunes, 9 de julio de 2012

Una historia del hubiera en México

¿De qué nos estamos quejando? Tenemos una democracia deficiente, si, un sistema de partidos corrupto, también, tenemos una paupérrima cultura política, no hay duda. Pero, ¿qué estamos haciendo los mexicanos en la calle manifestándonos?


En política y después en la historia, no existen los hubiera, las cosas pasan y se quedan ahí, lo que pudo o no pudo haber pasado con México, rara vez reluce, pero esta es una excepción. 


En diciembre del 2009, el Ejecutivo Federal envió al Congreso de la Unión  una propuesta de Reforma Política, que incluía entre otras cosas: 


Deshacernos de 32 Senadores y 100 Diputados.


Aumentar el mínimo de votos para que un partido político conservara su registro. El porcentaje necesario pasaría de 2 por ciento a 4 por ciento, ¡Nos hubiéramos librado del Panal y de Elba Esther Gordillo para siempre!


Crear la "iniciativa ciudadana" para que los ciudadanos pudieran proponer iniciativas de ley sobre temas de su interés que no se encontraran en la agenda de los diputados. Imagínense lo que habríamos podido hacer con eso los mexicanos.


Incorporar la figura de las candidaturas independientes. ¡Bye a los partidos! Para todos los cargos del universo...de México, cualquiera habría podido lanzarse de candidato sin necesidad de venderle el alma a algún líder partidista.


La segunda vuelta electoral para la elección de Presidente de la República. Sería Presidente sólo quien obtuviera más de la mitad de los votos y de no ser así, pasarían a una segunda vuelta los dos candidatos que hayan tenido más número de votos.


En fin, estas propuestas no pasaron gracias al PRI y al PRD porque votaron en contra en la pedorrísima Reforma que fue aprobada. Qué problemas nos habríamos evitado en estas semanas, tantas asoleadas en las manifestaciones, lluvias por el verano, basura en Internet. 


¿Dónde estábamos los mexicanos en diciembre del 2009? ¿Por qué no salimos en aquél entonces a las calles? Era diciembre, manifestarse en el frío no hubiera sido tan difícil como lo es en el calor de julio. ¿Qué estábamos haciendo que fue más importante que poner ojo a las reglas del juego que ya jugamos?


Esta hubiera sido otra historia sin lugar a dudas. Sin embargo confío en que para el 2018 no se va a repetir. Existe en México una cada vez más grande clase social que lee, mucho más informada, que debate y que participa, que está dispuesta a sacar, por si sola, a todo el País adelante; que cree en un México más igualitario, de leyes, de trabajo y de respeto, ¿verdad?, ¿verdad que si existe?