El Presidente (aún electo) Peña Nieto ha lanzado la
propuesta de supeditar a la Policía Federal a la Secretaría de Gobernación.
¿Qué implicaciones tiene esto en la lucha contra el crimen organizado?
Para hacer una aproximación a la respuesta es necesario
hacer un poco de memoria:
Durante las décadas de los 60 y 70 la Segob tuvo un brazo policiaco al que se le
pueden imputar incontables fechorías, asesinatos, desapariciones, entre los que
se hallan la matanza del 68 en Tlatelolco y la del jueves de Corpus en el 71. En
ese tiempo y bajo ese esquema se pueden igualmente atribuir tales atropellos a
los políticos que fungieron como titulares de la dependencia.
Ya en los 80, en el sexenio de De La Madrid, la Segob diluyó
su capacidad, digamos policiaca, en pos de un ordenamiento que buscaba de un
modo inútil sanar las heridas de los
sangrientos episodios de las décadas anteriores y la despolitización de la
Seguridad Pública, factor indispensable para la procuración de justicia.
Fue hasta 1999, en el sexenio de Ernesto Zedillo, que se creó
la Policía Federal Preventiva que vino a
institucionalizar la premisa anterior, pero que aún estaba dentro del
organigrama de la Segob.
En el 2000 Vicente Fox puso en funciones a la Secretaría de
Seguridad Pública que absorbió a la PFP
y que por fin separó a Gobernación y a la Policía.
Finalmente, el Presidente Calderón en 2009, ya en plena
guerra contra el crimen organizado, le quitó lo preventiva a la PFP y la dejó
en Policía Federal, supuestamente para dotarla de capacidades investigadoras.
Pensemos, con todas las sospechas de contubernio con los
criminales, parcialidad de la justicia y penetración de la corrupción en la
política, ¿Qué tan bueno sería que el que vaya a ser Secretario de Gobernación
con Peña Nieto tenga bajo su mando a la Policía Federal?
Es verdad, ha habido momentos en que la política ha sido
indispensable para abrir camino a la Seguridad Pública, sobre todo en las entidades,
donde los gobernadores no han cooperado e incluso han actuado en contra del
tema central del sexenio y por el cual todo México se halla en alerta, pero
también es verdad que la misma política a impedido que se persigan criminales y
que se actúe contra políticos que han infringido la Ley.
¿De qué manera actuaría la Secretaría de Gobernación en el sexenio
de Peña Nieto con la Policía bajo su
mando en un escenario de profusa violencia, incertidumbre legal y desconfianza
como el que vivimos hoy?
¿Cómo funcionaría ahora el viejo modelo institucional
policiaco que surgió del esquema de partido de Estado en el Siglo XX?
Recordemos, se trata del PRI, yo por lo pronto como el del
video, “¡Tengo miedo!”.