El penoso vacío en el Estadio Azteca por el funeral de Chespirito fue una prueba no superada de la dictadura perfecta. Quién al morir Roberto Gómez ideó que fuera en el enorme recinto, imaginó a los cientos de miles de personas de luto abarrotando el lugar, habrá recordado la muerte de Pedro Infante, de Cantinflas, de Paco Stanley... Pensó en la conexión directa a las familias mexicanas que "El Chavo del 8" poseía y quiso aprovecharla.
Después de todo, Chespirito fue uno de los actores más importantes del sistema priista, no en el sentido histriónico, sino en el político, donde el control de las masas resulta fundamental.
Lo dijo Vargas Llosa frente a Octavio Paz en un debate de los años 90. México, era la dictadura perfecta, envidiada por las dictaduras imperfectas del resto de Latinoamérica, las cuales siempre corrieron peligro de nuevos golpes de estado y estuvieron más a merced de injerencias extranjeras que México y de levantamientos civiles armados. La "Monarquía Sexenal Absoluta Hereditaria por vía transversal", como le llamó Cosío Villegas al ejercicio del PRI en el poder en el siglo XX, fue capaz de tejer un entramado de relaciones con intelectuales, desde Novo hasta Poniatowska, pasando por el mismo Paz, fueron seducidos y convivieron con el sistema en el contexto de una democracia imperfecta en beneficio de sus carreras y del sistema, claro está; y organizaciones campesinas, sindicatos, empresarios, burócratas y medios de comunicación que cerraban el círculo virtuoso del PRI.
La Televisión hacía su magia. Televisa se expandía, alimentada por el priato creció y en un punto de los años 70 compró al Canal 8, fue así como Roberto Gómez Bolaños entró a la empresa que hoy hace de su muerte un show fallido de domingo.
Sí, hubo un momento en que más de 300 millones de personas veían sus programas, pero mucho habrá tenido que ver el hecho de que no hubiera más canales de televisión en México y que las retransmisiones en el extranjero se debían a la escasez de producciones televisivas en esos países.
Sí, sus episodios continúan siendo programados en diversos canales, pero tras eso sólo se esconde el hecho de que a los productores de Televisa no se les ha ocurrido nada mejor que el "Chavo del 8".
La muerte de Chespirito fue su última contribución a la telecracia mexicana. Independientemente de la penosa imagen del Azteca casi desierto, ni con sus mejores encuadres, me imagino que por eso no hubo tomas aéreas, pudieron esconder el fracaso del ritual masivo de luto nacional que se planeó. Pese a tal error, el caso de los 43 estudiantes desaparecidos ha transitado a la parte donde ya es historia reciente. Es hora de recordar al humorista mexicano.
En los días subsecuentes sabremos si la muerte de Roberto Gómez Bolaños fue un efectivo aporte al sistema marcando el final del periodo de crisis para el gobierno federal por el caso Ayotzinapa y la casa blanca de Angélica Rivera. Si esto se logra, Vargas Llosa seguirá teniendo la boca atascada de razón; la dictadura sigue siendo perfecta.